Compromiso: el Secreto que diferencia las Empresas más Competitivas

Por Alex Huete | 04/03/16

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Si tuvieras que crear una receta con todos los ingredientes que una empresa necesita para prosperar, ¿qué incluirías?

¿En tu especie de fórmula mágica te acordarías de incorporar el compromiso organizacional? Muchos, entre los que me incluyo, acostumbramos a olvidarnos de la trascendencia de este factor. Sin embargo, para cualquier empresa es imprescindible disponer de trabajadores comprometidos.

Frecuentemente su presencia se traduce en menores índices de abandono laboral, menores tasas de absentismo, mejor ambiente laboral y mayor productividad, entre otros efectos deseables. En definitiva, mejores resultados económicos para la empresa.

Diferentes estudios se han dedicado a medir sus consecuencias en el entorno laboral. Uno de ellos es un extenso estudio realizado por Izzo & Withers, en el que sondearon la opinión de empleados de varias grandes empresas. El estudio concluye en que las compañías con trabajadores muy comprometidos tienen de promedio un 29% más de beneficios, un 50% más de clientes leales y un 44% más de posibilidades de revertir unos resultados negativos.

Con estos datos en la mano queda claro que es crucial cuidar este factor.

 

¿Qué entendemos por compromiso?

Definir qué es compromiso — por lo tanto, también reconocerlo — es una tarea menos sencilla de lo que puede parecer a priori. Evidencia de ello es que algunos especialistas en la temática, como los investigadores Meyer & Allen, diferencian hasta tres tipos de compromiso organizacional:

1) Compromiso afectivo: se refiere a una fuerte conexión emocional del empleado con la organización. Este vínculo se adquiere como consecuencia de la satisfacción de necesidades — especialmente las psicológicas — y expectativas por parte de la empresa. En consecuencia, el trabajador disfruta de su continuidad en la organización y se siente orgulloso de pertenecer a ella.

2) Compromiso de continuación: la persona se siente unida a la institución porque ha invertido tiempo, dinero y esfuerzo; inversión que perdería si abandona la empresa. Generalmente las personas que tienen un alto nivel de compromiso de este tipo perciben que sus oportunidades fuera de la empresa no son muy amplias.

3) Compromiso normativo: deber moral que siente el trabajador a responder de forma recíproca hacia la empresa como correspondencia a las oportunidades o recompensas recibidas (buena retribución, mejoras laborales, trato personalizado, etc.).

 

Las tres modalidades de compromiso mencionadas pueden generar un impacto positivo en una empresa. Sin embargo, por norma general, el compromiso afectivo genera frutos mucho más estables. Esto tiene una razón de ser. Si echamos un vistazo a la jerarquía de las necesidades humanas, también conocida como pirámide de Maslow, nos daremos cuenta del porqué.

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El hecho es que una persona con un alto nivel de compromiso afectivo considera que sus necesidades más complejas, autorrealización y reconocimiento, están totalmente satisfechas en la empresa. Cuando una persona siente que estos últimos peldaños de la pirámide están cubiertos, podemos afirmar que es feliz.

Si una organización consigue crear un clima libre de prejuicios, en donde impera la espontaneidad, el trabajo en equipo es resolutivo, existe confianza recíproca, etc. sus miembros se sentirán orgullosos y satisfechos. En consecuencia serán notablemente más productivos, no querrán marchar a otra compañía, y además, muy probablemente actuarán como promotores de la empresa por voluntad propia. Como puedes apreciar, todo ventajas.

Los beneficios tienden a ser menores en los otros tipos de compromiso. En el caso del compromiso de continuación, éste está estrechamente ligado al segundo peldaño más cercano a la base: la seguridad. Es el miedo a perder algo de valor lo que actúa como estimulante. No es el mejor impulsor de productividad, aunque puede promover a incrementarla.

A decir verdad, una persona activada únicamente por el miedo no ayuda a crear un buen ambiente de trabajo. Además, como existe margen de mejora en la satisfacción de necesidades de esa persona, otras empresas pueden aprovechar la coyuntura para poder hacerse con sus servicios.

 

“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.” — Tito Livio, historiador romano

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Por otro lado, el compromiso normativo está más unido al tercer escalón de la pirámide: la afiliación. Si un empleado presenta niveles altos de compromiso normativo significa que la empresa ha conseguido que éste se haya sentido muy apreciado por la compañía en algún momento. Debido a ello, la persona experimenta un sentimiento de obligación moral de reciprocidad hacia la empresa. Algo parecido a la norma no escrita del “hoy por ti, mañana por mí”.

A diferencia del compromiso de continuación, el normativo cuenta con la ventaja de que el principal estimulante no es el miedo. Esta particularidad conlleva mayores efectos positivos en el ambiente laboral y la rotación de personal que con el compromiso de continuación.

 

“No hay éxito duradero sin compromiso.” — Tony Robbins, autor de autoayuda

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Hemos profundizado sobre qué es compromiso organizacional sin aportar una definición concreta. Mejor te animamos a reflexionar por tu propia cuenta sobre qué rasgos abarcan este concepto tan amplio. Este ejercicio de reflexión es de gran utilidad sobre todo para aquellas personas encargadas de gestionar el compromiso dentro de una empresa.

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¿Qué rasgos representan mejor el compromiso organizacional para ti? ¿Es orgullo de pertenencia? ¿Sentido individual de esfuerzo hacia los objetivos de la compañía? ¿Demostración de lealtad?

Comparte tu conocimiento :)

 

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Categorías: Gestión de personas, Compromiso / Motivación

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